evapalmer023

Libros para escritoras y personas que escriben

¿Por qué hablo de libros para escritoras y personas que escriben? Porque estoy segura de que escribes y quizás no te consideras escritora. No pasa nada. Nos ocurre a todas. Pero ese es otro tema. Como sé que escribes para algo (sea tu trabajo, tu negocio, tu correspondencia, WhatsApp o Instagram), alguno de estos títulos te puede servir.

Y eso que recetar no me gusta. Eso de «esta es la fórmula del éxito» no me va. Soy más del «a tu manera», que es, siempre siempre, la única.

Contarte qué me ha servido a mí para escribir sí que me parece útil. Porque no nací aprendida. Ninguna de nosotras. Y estos títulos me han acompañado para mejorar mi escritura.

He aquí mis imprescindibles del trimestre. ¡Te deseo lecturas ricas en palabras!

Mientras escribo, de Stephen King

Que un autor brillante en un género como la novela de terror te explique sus procesos de escritura, es un REGALO en mayúsculas. Con pinceladas autobiográficas, Stephen King nos explica el oficio de escribir, que es para él un camino de espinas que sanan. Como las mantas con pinchos de plástico que puedes colocar en tu espalda para descontracturarla, ¿sabes?

Bromas aparte. ¿Qué cualidades se le presuponen a una persona que escribe? Primero, una historia. E historia la tenemos todos. El caso es (atreverte a) verla. Fascinarte con ella. Segundo, una buena caja de herramientas textuales. Los básicos de toda la vida, vaya. Ojo con las repeticiones, con la pasiva y con el adverbio. Tercero, adaptarnos a las peculiaridades del texto. Si escribimos un diálogo, por ejemplo, la naturalidad, la continuidad y el ritmo son imprescindibles.

Ojo, Mientras escribo no es un manual. Es un libro basado en la experiencia. Una obra que te reta y te hace reflexionar sobre lo que lees y lo que escribes. El para qué de lo que haces.

Puedes verlo y comprarlo aquí.

Frases que me vuelven crazy:

Los libros son la magia más portátil que existe

Desconfía del adverbio.

Habría que poner de cara a la pared a cualquier persona que empleara la expresión «qué legal». Los usuarios de otras mucho más aborrecibles («en aquel preciso instante») se merecen acostarse sin cenar.

El gozo de escribir, de Natalie Goldberg

De esta obra me enamoran los títulos de los capítulos. «Escribir no es una hamburguesa», «Hacer el compost» o «luchar con el tofu». Toda una declaración de intenciones.

Me gusta Goldberg porque tiene esperanza. Esperanza en la humanidad y sus historias. Y eso mola. Habla de nuestra voz, de coger confianza, de abrirnos al poder de nuestra intuición y de concedernos espacio. Va poquito a poco, y nos recuerda nuestra tarea como persona que escribe:  «decir un sacrosanto SÍ a las cosas verdaderas de nuestra vida, la auténtica verdad de lo que somos: nosotros, la calle gris y ventosa, las decoraciones navideñas,…».

Y la fórmula de la escritora. ¡Apunta! Leer bastante, escuchar bien e intensamente y escribir mucho. Y no pensar demasiado.

Cuando hables, habla. Cuando camines, camina. Cuando mueras, muere. Cuando escribas, escribe. Deja atrás sentimientos de culpa, acusaciones y amenazas.

Escribir, en lugar de hacernos inflexibles, nos libera.

Nosotros y nuestras palabras somos la misma cosa.

Puedes verlo y comprarlo aquí.

La seducción de las palabras, de Álex Grijelmo

(Este resumen lo escribí para un blog que creamos durante la carrera. Hoy he querido rescatarlo. Porque Grijelmo, sin saberlo, me acompañó en el largo proceso de sacarme capas y aprender a pensar cuando escribo).

Manipulaciones políticas. Refugios semánticos. Conceptos mito que «ocupan el lugar de las acciones más avergonzantes«. Ideas suplantadas para que lleguen más suavemente a nuestros adiestrados oídos, a los que les gusta recibir las malas noticias, pero descafeinadas. Y elijo «descafeinadas» porque ilustra  el buen recibimiento a las tergiversaciones lingüísticas de los poderosos.  Palabras grandes: nación, paz, libertad, igualdad, esperanza.  Parece que se nos llena la boca pronunciándolas. Libertad sí, pero qué libertad.  Paz sí, pero qué paz. Trágicos episodios de la historia marcados por promesas vacías. Metáforas mentirosas, que nos conducen a tachar los conceptos reales y a activar los falsos. Contradicciones eficaces que sirven para maquillar tragedias.  Vocabulario ajeno que trasladamos a nuestra lengua para alimentar nuestro inexplicable complejo de inferioridad. Y la última pieza, aquella que nos sirve para encajar toda esta verborrea aparentemente inconexa: la seducción de las palabras.

Paro aquí de escribir. Pienso detenidamente en las palabras seductoras de las que habla Álex Grijelmo en su ensayo y me pregunto si a alguien de mi alrededor se le ocurriría alguna de ellas. Reajuste, crecimiento cero. En absoluto. Más bien: riquiño, AMAR (en mayúsculas), viscosidad, cucada, chocolate. Todas ellas seductoras de forma explícita. Así que pienso hasta qué punto seríamos capaces de analizar las palabras que llegan a nuestros oídos a través de la prensa (contagiada a su vez por la clase política), y que manipulan nuestro pensamiento. (INCISO: La INOCENCIA en lo que sigue. Lloro). Decido que nunca obtendré respuesta, así que a partir de ahora, como periodista, y como responsable indirecta de la creación del lenguaje cotidiano, lo que escriba será, cuanto menos, responsable, directo, inteligible, honesto.  O eso espero.

Estoy enamorado de mi profesión, y el periodismo tiene como materia prima las palabras.

Puedes verlo y comprarlo aquí.

Estilo rico, estilo pobre, de Luis Magrinyà

Un manual muy práctico para expresarnos y escribir mejor. Una puede estar o no de acuerdo con algunas elecciones (aquí entra en juego la personalidad), pero hay cinco cosas que me parecen importantísimas cuando escribimos.

  1. Es importante no molestar. El lector no tiene tiempo.
  2. Las onomatopeyas reconcilian la lengua con la naturaleza. Me parece precioso 💘.
  3. Cuidado con los plurales raros como «políticas» o «resultados». Son anglicados.
  4. El «no importa» es mejor evitarlo. Alternativas: «no es relevante», «no es importante», «no pasa nada».
  5. El «gracias por tu tiempo» viene del inglés «thank you for your time». Mejor: «gracias por atenderme» o simplemente «gracias».

Puedes verlo y comprarlo aquí.

¿Te ha gustado? ¡Comparte!

Facebook
Google+
Twitter
LinkedIn
Pinterest

¡Únete a la newsletter !

Te puede interesar…

1 comentario en “Libros para escritoras y personas que escriben”

  1. Pingback: El pantalón básico o cómo escribir sin florituras - Andrea Valencia

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

“Al enviar aceptas la política de privacidad. Los datos que proporciones al enviar tu comentario serán tratados conforme la normativa vigente de Protección de Datos y gestionados en un fichero privado por Andrea Valencia Bermúdez, propietaria del fichero. La finalidad de la recogida de los datos, es para responder únicamente y exclusivamente a tu comentario. En ningún caso tus datos serán cedidos a terceras personas. Consulta más información en mi Política de privacidad.